La clasificación empresarial de obras: grupos, subgrupos y categorías

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Grupo, subgrupo y categoría: tres datos que deciden a qué obras te puedes presentar y hasta qué importe. Entenderlos evita descartar licitaciones que sí podrías hacer, o perder tiempo con las que no.

Qué es la clasificación empresarial

Es el reconocimiento oficial de que una empresa tiene capacidad para ejecutar un determinado tipo de obra hasta cierto volumen. Funciona como una acreditación previa: en lugar de demostrar tu solvencia desde cero en cada licitación, la clasificación ya dice que estás capacitada para esa clase de trabajo. Se describe con tres piezas: grupo, subgrupo y categoría.

Grupo: el tipo de obra

El grupo identifica la familia de obra con una letra. Cada letra corresponde a una gran categoría de trabajo: movimiento de tierras, edificaciones, ferrocarriles, hidráulicas, viales y pistas, y así sucesivamente. Es el primer filtro: te dice si una obra entra dentro de tu ámbito o no.

Subgrupo: la especialidad

Dentro de cada grupo hay subgrupos numerados que concretan la especialidad. Por ejemplo, dentro del grupo de edificaciones se distingue entre estructuras, albañilería, cubiertas o acabados. El pliego suele pedir un subgrupo muy concreto, porque no es lo mismo una obra de estructura que una de rehabilitación de acabados.

Categoría: el tamaño que puedes asumir

La categoría indica el volumen de obra hasta el cual estás clasificado en ese subgrupo. Cuanto más alta es la categoría, más grande es el contrato que puedes asumir. Es lo que evita que una empresa con estructura para obras pequeñas se comprometa con una muy superior a su capacidad real.

Cómo se relaciona con el pliego

Cada licitación que exige clasificación pide una combinación concreta de grupo, subgrupo y categoría. El trabajo, antes de decidir si te presentas, es comparar lo que pide el pliego con lo que tienes acreditado. Si quieres ver dónde se define esta exigencia dentro del pliego, mira la guía qué es el pliego de cláusulas. Y recuerda que, a menudo, la clasificación se puede sustituir por solvencia acreditada por otros medios.

Con licitum esta comparación es automática: lee tu clasificación y la cruza con la que exige cada licitación, y te marca de un vistazo si una obra te queda dentro del alcance o se te escapa por categoría.

Preguntas frecuentes

¿Qué significan el grupo, el subgrupo y la categoría?
El grupo es el tipo de obra (por ejemplo, edificaciones o viales), identificado con una letra. El subgrupo concreta la especialidad dentro del grupo, con un número. La categoría indica el volumen de obra hasta el cual estás clasificado, es decir, el tamaño de contrato que puedes asumir en esa especialidad.
¿Siempre hace falta clasificación para presentarse a una obra?
No. Por debajo de cierto importe, la clasificación no es exigible y puedes acreditar la solvencia por otros medios. Por encima, el pliego suele exigir un grupo, subgrupo y categoría concretos. El pliego de cada licitación lo dice de manera explícita.
Si no tengo la clasificación exigida, ¿quedo fuera?
No necesariamente. En muchos casos la clasificación se puede sustituir acreditando solvencia económica y técnica por los medios que admite el pliego: cifra de negocio, obras similares ejecutadas, medios personales y maquinaria. Hay que mirar el apartado de solvencia del PCAP.
¿Dónde consta mi clasificación?
En registros oficiales como el RELIC en Cataluña o el ROLECE en el ámbito estatal. Inscribirte hace que tu clasificación quede acreditada y a disposición de los órganos de contratación sin tener que justificarla en cada licitación.