Criterios de adjudicación: cómo se puntúa tu oferta
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Antes de escribir una sola línea de la oferta, hay que saber cómo se reparten los puntos. El cuadro de criterios del pliego es el mapa de la licitación: te dice dónde se gana, dónde se pierde y dónde no vale la pena gastar esfuerzos. La estrategia cambia por completo según el reparto.
Criterios automáticos y criterios de juicio de valor
Toda licitación puntúa las ofertas con dos tipos de criterios. Los criterios automáticos se calculan con una fórmula, sin ninguna interpretación: el precio, el plazo de ejecución, la ampliación del plazo de garantía, una bolsa de horas de mantenimiento. Pones un número y la fórmula lo convierte en puntos, igual para todos. Los criterios de juicio de valor funcionan distinto: un técnico de la administración lee tu memoria y la puntúa siguiendo una rúbrica. Aquí no hay fórmula, hay una persona valorando si tu propuesta responde bien a lo que se pide.
El pliego dice exactamente cuántos puntos vale cada criterio. Ese cuadro es tu mapa: antes de decidir nada, mira dónde están los puntos.
Leer el reparto como un experto
El reparto de puntos te dice dónde se juega la licitación, y la estrategia cambia por completo según el caso.
- Si el precio pesa mucho: la licitación se gana en el sobre económico. La memoria solo tiene que cumplir con corrección; el esfuerzo grande va a afinar el precio.
- Si el juicio de valor pesa mucho: la batalla es la memoria técnica. El precio tiene que ser razonable, pero regalar margen no te hará ganar si la memoria no convence.
- Los criterios automáticos secundarios: ampliar la garantía o comprometer un plazo son puntos casi gratuitos que mucha gente deja encima de la mesa por no leer bien el pliego. Cuestan poco de ofrecer y a menudo deciden empates.
Las fórmulas de precio: no todas premian igual
Dos licitaciones pueden dar los mismos puntos al precio y comportarse de manera muy distinta, porque lo que manda es la fórmula. En algunas, la puntuación es proporcional a la baja: cada euro que bajas se traduce en puntos. En otras, la curva se aplana: a partir de cierto nivel de baja, seguir bajando apenas suma nada. Entender la fórmula del pliego antes de poner precio evita el error más caro que se puede cometer: regalar margen a cambio de puntos que no existen.
Y una segunda línea a vigilar: si bajas demasiado, puedes entrar en el umbral de oferta anormalmente baja y tener que justificar el precio ante la mesa. Bajar tiene un límite técnico y un límite legal, y los dos se pueden estimar antes de presentarse.
El juicio de valor: un examen con preguntas
Los criterios de juicio de valor casi siempre se desglosan en subcriterios, cada uno con sus puntos: planificación de la obra, medidas de calidad, gestión de residuos, afectación al entorno. El consejo de experto es tratar cada subcriterio como una pregunta de examen que hay que contestar de manera explícita, con el mismo nombre que usa el pliego. Si un subcriterio vale 10 puntos y tu memoria no lo trata, son 10 puntos a cero seguros, por buena que sea el resto.
Estimar tus opciones antes de presentarte
Con el cuadro de criterios delante, haz tres cuentas: suma los puntos de los criterios donde eres fuerte de verdad, mira con qué margen puedes competir en precio sin poner en riesgo la obra, y compara el total con lo que suele hacer falta para ganar en obras como esa. Si el número no llega, la decisión inteligente no es forzar la oferta: es invertir esas horas en una licitación donde sí tienes opciones reales.
Ese trabajo de leer el cuadro de criterios y traducir la fórmula económica a puntos se puede automatizar. licitum extrae los criterios de cada pliego y la calculadora te muestra cuántos puntos vale cada nivel de baja, con referencias de obras comparables, para que decidas el precio con cabeza y no a ciegas.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué son los criterios de adjudicación?
- Son las reglas con las que la administración puntúa las ofertas para decidir quién gana. El pliego los detalla uno por uno, con los puntos que vale cada uno. La suma de puntuaciones ordena a los licitadores y el primero se lleva el contrato.
- ¿Qué diferencia hay entre criterios automáticos y de juicio de valor?
- Los automáticos se puntúan con una fórmula, sin interpretación: precio, plazo, ampliación de garantía. Los de juicio de valor los puntúa un técnico leyendo tu memoria: calidad de la propuesta, planificación, medidas concretas. Los primeros dependen del número que escribes; los segundos, de lo bien que contestas lo que el pliego pide.
- ¿Cómo puntúa el precio en una licitación?
- Depende de la fórmula que fije el pliego. En algunas, cada euro de baja da puntos de manera proporcional. En otras, a partir de cierto punto bajar más apenas suma. Por eso hay que leer la fórmula antes de decidir el precio: bajar sin mirarla puede regalar margen a cambio de nada.
- ¿Cómo sé si tengo opciones de ganar antes de presentarme?
- Suma los puntos de los criterios donde eres fuerte de verdad, mira con qué margen puedes competir en precio y compara el total con lo que suele hacer falta para ganar en ese tipo de obra. Si los números no salen, más vale invertir las horas en otra licitación.