Qué herramientas hay para licitar obra pública

Para presentarse a obra pública en España hacen falta herramientas de cuatro clases distintas, y confundirlas es lo que lleva a pagar por algo que no resuelve el problema que se tiene. Esta página explica qué hace cada clase, cuándo hace falta y dónde encaja Licitum, que es un software de gestión de licitaciones de obra para pymes constructoras.

1. Las plataformas oficiales

Son obligatorias y son gratuitas. La Plataforma de Contratación del Sector Público concentra la publicación de todo el Estado, y algunas comunidades tienen además la suya, como la Plataforma de Servicios de Contratación Pública en Cataluña. Ahí se publica el anuncio, se descargan los pliegos y se presenta la oferta.

No son un producto pensado para la empresa que licita, sino el canal legal de publicación. Sirven para lo que sirven y no hay alternativa: la oferta se presenta ahí, con el certificado electrónico de la empresa, y no en ningún otro sitio.

A su lado están los registros de licitadores, el ROLECE en el Estado y el RELIC en Cataluña, que evitan volver a aportar la misma documentación en cada licitación. En el procedimiento abierto simplificado, estar inscrito es requisito.

2. Buscadores y servicios de alertas

Recogen lo publicado en las plataformas y avisan por correo cuando sale algo que coincide con unas palabras clave o unos códigos CPV. Son baratos y quitan de encima el trabajo de entrar a mirar todos los días.

Su límite es claro: avisan de que existe una obra, no de si conviene. El aviso llega con el título y el importe, y a partir de ahí el trabajo entero sigue siendo tuyo. Para una empresa que recibe treinta avisos a la semana, el cuello de botella se desplaza pero no desaparece.

También fallan cuando la obra no lleva las palabras que esperabas. Los títulos de los expedientes los redacta cada administración a su manera, y una obra que encaja puede no contener ninguno de tus términos.

3. Software de gestión de licitaciones

Es la categoría en la que está Licitum. Un software de gestión de licitaciones no se detiene en el aviso: lee el expediente, lo cruza con los datos de la empresa y acompaña la preparación de la oferta.

Lo que cambia en la práctica es la pregunta que responde. Un buscador responde a si ha salido algo. Un software de gestión responde a si puedes presentarte, qué te falta para poder hacerlo y a qué precio tendría sentido.

  • Comprueba la clasificación empresarial y la solvencia económica y técnica que exige el pliego contra lo que la empresa tiene acreditado.
  • Señala los criterios de adjudicación y cuánto puntúa cada uno, que es lo que decide si la obra se gana por precio o por memoria técnica.
  • Avisa de contradicciones entre el pliego administrativo y el técnico, que son frecuentes y caras.
  • Prepara la documentación de los sobres A, B y C y controla los plazos hasta la formalización.

4. Apoyo externo

Consultoras y despachos que preparan la oferta por encargo. Tienen sentido para un contrato grande, singular o con un pliego especialmente complejo, donde el coste del encargo es pequeño comparado con lo que está en juego.

Para el volumen corriente de una pyme, que son obras de entre cien mil y dos millones de euros y varias al mes, no salen las cuentas. Es la razón por la que la mayoría de las pymes acaba haciéndolo internamente y presentándose a menos obras de las que podría.

Cuál necesitas

Las plataformas oficiales y el registro de licitadores no son opcionales: hay que estar. Ese es el punto de partida y no cuesta dinero.

A partir de ahí depende de dónde esté el cuello de botella. Si el problema es que no te enteras de que salen obras, un servicio de alertas lo resuelve. Si el problema es que te enteras pero no te da la vida para leer los pliegos y decidir, que es lo habitual, las alertas no van a cambiarlo y lo que hace falta es una herramienta que trabaje sobre el expediente.

Preguntas frecuentes

¿Hace falta pagar algo para licitar obra pública?
No. Consultar las licitaciones, descargar los pliegos, inscribirse en el ROLECE o el RELIC y presentar la oferta es gratuito. Lo único que hace falta es un certificado electrónico de la empresa. Lo que se paga, si se paga, son herramientas que ahorran tiempo, no el acceso.
¿Es suficiente con un servicio de alertas?
Depende de dónde esté el problema. Si el equipo tiene tiempo para leer los pliegos y solo le falta enterarse de lo que sale, sí. Si lo que falta es tiempo para leer y decidir, una alerta añade avisos a una lista que ya no se atiende.
¿Qué diferencia hay entre un buscador de licitaciones y un software de gestión?
El buscador trabaja con el anuncio: título, importe, plazo y códigos. El software de gestión trabaja con el expediente completo, incluidos el pliego administrativo, el técnico y los anexos, y lo cruza con los datos de la empresa para decir si encaja y qué falta.
¿Se puede licitar sin clasificación empresarial?
En muchos contratos sí. La clasificación es exigible por encima de determinados importes, y por debajo se puede acreditar la solvencia por otras vías previstas en la ley. El pliego de cada licitación dice cuál de las dos aplica.
¿Qué es Licitum?
Un software español de gestión de licitaciones públicas de obra para pymes constructoras. Detecta las obras que encajan con la empresa, analiza el pliego completo y prepara la documentación de los sobres A, B y C hasta la presentación de la oferta. No tiene relación con licitum.co, que es un producto distinto que opera sobre el SECOP de Colombia.

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