Los sobres A, B y C de una licitación explicados

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Toda oferta se presenta repartida en sobres cerrados que se abren en orden. Entender qué va en cada uno evita el error más caro de una licitación: poner un dato en el sobre equivocado y quedar excluido.

Por qué van en sobres separados

La idea es sencilla: la mesa de contratación tiene que poder valorar la calidad técnica de una oferta sin saber todavía qué precio hay detrás. Por eso las proposiciones se entregan en sobres cerrados (hoy, sobres digitales) que se abren en un orden fijo. Primero se comprueba quién cumple los requisitos, después se puntúa la parte técnica y, solo al final, se conoce el precio.

A

Sobre A

Documentación administrativa

Acredita que la empresa puede contratar: declaración responsable o DEUC, identidad y poderes. No contiene nada del precio ni de la propuesta técnica.

B

Sobre B

Criterios de juicio de valor

La memoria técnica y todo lo que la mesa valora con apreciación: programa de trabajo, calidad, mejoras. Solo si el pliego lo prevé.

C

Sobre C

Oferta económica y criterios automáticos

El precio y el resto de criterios evaluables con fórmula. Es lo último que se abre, en acto público.

Sobre A: que puedes contratar

Es la parte administrativa. Acredita que la empresa existe, está al corriente de sus obligaciones y cumple los requisitos del pliego. Hoy, en lugar de aportar toda la documentación de golpe, normalmente va una declaración responsable o el DEUC: una declaración de que cumples, que después tendrás que acreditar con papeles si ganas. Te lo explicamos en la guía el DEUC y la declaración responsable.

Sobre B: la parte técnica que se valora

Aquí va todo lo que la mesa puntúa con su apreciación técnica: la memoria, el programa de trabajo, la metodología, las mejoras. Son los llamados criterios de juicio de valor. Este sobre solo existe si el pliego prevé criterios de este tipo. Una regla de oro: aquí no puede aparecer nada del precio, ni siquiera indirectamente, porque desvelarlo antes de tiempo puede excluirte.

Sobre C: el precio

Contiene la oferta económica y el resto de criterios que se valoran con una fórmula automática. Es lo último que se abre, a menudo en acto público. Si tu baja es muy agresiva, puede entrar en zona de baja temeraria y tendrás que justificarla; lo vemos en la guía qué es la baja temeraria.

Por qué el orden de apertura lo explica todo

Los sobres no van separados por manías administrativas, sino porque la ley quiere que la parte subjetiva se valore sin saber el precio. Primero se abre y se puntúa el sobre de criterios que dependen de un juicio de valor, y solo después se abre el de criterios evaluables automáticamente.

Aquí es donde un dato mal colocado deja de ser un descuido. Si el precio, o cualquier cifra que permita deducirlo, aparece en el sobre que se valora antes, el secreto se ha roto y la valoración ya no puede hacerse en las condiciones que exige la ley. Por eso la consecuencia habitual no es restar puntos, sino quedar excluido.

El comité de expertos, y qué te dice del pliego

Cuando los criterios que dependen de un juicio de valor pesan más que los evaluables de forma automática, el artículo 146.2 obliga a constituir un comité de expertos, con un mínimo de tres miembros y cualificación apropiada, o a encargar la valoración a un organismo técnico especializado.

Vale la pena mirarlo antes de decidir si te presentas: que haya comité de expertos es la señal de que la memoria técnica pesa más que el precio, y de que esa licitación se gana escribiendo bien, no bajando más.

El error que hace perder contratos

La mayoría de exclusiones por forma no son por una mala oferta, sino por colocar un dato en el sobre equivocado u olvidar un documento del Sobre A. Con licitum cada sobre se prepara con lo que pide exactamente ese pliego y se revisa que el precio no se haya colado donde no toca, para que una buena oferta no caiga por un descuido administrativo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué las ofertas se presentan en sobres separados?
Para garantizar imparcialidad. La mesa de contratación abre primero la documentación administrativa, después la parte técnica que depende de un juicio de valor y, por último, el precio. Así se puntúa la calidad técnica sin saber todavía qué oferta económica hay detrás.
¿Qué pasa si pongo la oferta económica en el sobre equivocado?
Suele ser causa de exclusión. Si el precio o cualquier dato que lo desvele aparece en el Sobre A o en el Sobre B, la mesa puede rechazar la oferta porque rompe el secreto de las proposiciones. Es uno de los errores que más contratos hacen perder.
¿Siempre hay tres sobres?
No. Cuando todos los criterios son automáticos (se valoran con fórmula, como el precio), puede no hacer falta Sobre B. En el procedimiento abierto simplificado sumario incluso se puede presentar todo junto. El número de sobres lo marca siempre el pliego.
¿Qué es un criterio de juicio de valor?
Es un criterio que la mesa valora con su apreciación técnica, como la calidad de una memoria o de un programa de trabajo, en contraste con los criterios automáticos que se calculan con una fórmula. Los criterios de juicio de valor van en el Sobre B y se abren antes que el precio.